miércoles, 2 de diciembre de 2009
domingo, 25 de octubre de 2009
miércoles, 7 de octubre de 2009
martes, 6 de octubre de 2009
La experiencia de la pronunciación
lunes, 5 de octubre de 2009
lunes, 28 de septiembre de 2009
Soportes
domingo, 20 de septiembre de 2009
lunes, 14 de septiembre de 2009
Corte y pegue del cuento de Algo.
Ni su ausencia, ni la huella, ni el olor, ni el brillo, no-nada. Es difícil evocarlo, era el mejor de la clase y en la academia nadie lo conoce. Nunca lo han visto. Sin olor alcohol y sin él, sin un rastro suyo.
Era la música recuperándose detrás del ombligo, allí, donde se resume el control de los movimientos; me dolía putamente y es que dentro de mí florecía la sangre, yo no entendía nada, todo me daba vueltas. Me perdí.
Pero no pude amarlo, él era feliz, a él se le iluminaban los dientes y sus ojos reflejaban los avisos de la zona. Fue el día, el mejor porque me disolví de la borrachera que llevaba. Pura ausencia.
Terminé en mi cuarto con poquita felicidad, empijamada debajo de las cobijas. El no poder recordar me emociona. Estoy triste y me gusta, es un analgésico formidable, ya no creo que las canciones me hagan revivir, esta fiebre la tengo muy alta y deseo hablar de otra cosa que no sea yo. En esta ciudad lluevemucho, ahora pienso que quiero volver a hablar de mí, pues estoy dramatizando mi estado de ánimo.
Ya no ando con nadie, quiero estar fresca todas las semanas y me gusta ver llover, me gusta mojarme, a mis amigos no.
¿Lo pudieron haber raptado? En esa altura en la que vivía. ¿Lo extraño? No me importa si está muerto. Por mí que se evapore, tengo cosas distintas en qué pensar.
Yo llegué tarde a nuestra cita.
Entonces aparecen nuevamente cosas que estaban empolvadas, nombres, muchos nombres y así mismo un OJO me mira desde lejos, desde otro punto del espacio… Me pregunta:
¿Dónde están los otros?
¿Dónde los dejé? -hablo para mí misma-.
En el sitio en el cual están ese furor con el que hablamos, y las preguntas de esos nombres sobre mí; en ese éter, donde las sombras se confunden de dueño.
Dejan traspasarse el uno al otro, vacían, vierten su ser en las manos y entregan solo una parte, una mirada, un olor.
La cuestión de la gente y la relación con ésta, el verlos, el sentirse parte de una comunidad, los diferentes… Puntitos afuera de ella, algunos reflejos, espejos; otros: agua y aceite o imanes repelidos.
Mirar la gente, tener a la gente, querer - a - la - gente… Querer, poseer, estar en la gente. A gente… ¡Ah! gente. Agente.
Diferentes entre iguales, algo entre nosotros evidencia nuestra humanidad. En la atmósfera habita lo que tenemos en común, lo que nos une y nos aleja.
Somos iguales y diferentes; no nos da igual si somos distintos. Destacamos nuestras diferencias para que sean iguales y nuestras igualdades diferentes. No somos iguales, no sé qué sientes tu, o qué ve él; cómo piensa o el(la) qué piensa.
Cómo la gente logra funcionar en conjunto. Cómo hacemos para encontrarnos y luego distanciarnos, o para encontrarnos después o simplemente desaparecer.
A diario me cruzo con rostros, diferentes nombres. Los miro y sé que a pesar de conocerlos de reojo, tenemos más cosas en común de lo que puedo pensar. Esto me deja en un punto de quiebre.
Los otros son más interesantes, entretenidos. A los demás les gustan mucho los otros y a mí también. Una complicidad me tranquiliza sé que de cierto modo le pasa lo mismo a los otros (tenemos más cosas en común de lo que puedo pensar).
Veo la gente desde lejos, como en una ventana, caminando, cada uno con sus historias, sus quereres, sus desaires, sus sueños, sus compromisos, su carne, su cuerpo, sus alientos, su ser. ¿Cuánto influyes en la satisfacción de mis deseos, en tanto vitales, en tanto caprichos?
Sé que necesito a los otros y vivo también en función suya, de ellos, ustedes.
---Helado---
Una frase corta, directa.
Se interpone entre nosotros
Tú, ¿me piensas?
¿Qué crees?
Tres son multitud
CREO QUE LAS
MAYÚSCULAS
EXPRESAN MÁS Y SON
NEUTRALES
Pienso en una bobada:
Debería quitar el
CREO QUE
Ella me mira y yo
toda ¡hum!
No demora en empezar a llover
La cláusula de
vencimiento ha expirado
¿CUÁNDO VAS A VENIR?
el amortal
amor de tal
amor al detal
el amortajado
amor tajado
Sé que a veces no puedo expresar bien lo que deseo decir, sobre todo, respecto a ti. Sabes que deseo escribir la historia de las dos Verónicas (una contraseña entre nosotros) y seguramente me preguntes: ¿por qué escribiste un texto sobre ellas? (las Verónicas) Yo te responderé que hubo una vez un chico que me gustaba un día y pues hicimos un cadáver exquisito y él las puso ahí.
¿Tengo que entenderte?
(Quiénes son las Verónicas). La. Descubrir la cifra de las Verónicas es perder tiempo, por deducción podríamos decir que pueden ser tú y tu hermana, o tal vez la madre del panadero y su hija; aunque, pueden ser dos completas desconocidas, también. Las Verónicas podrían ser dos Fridas, ahora que México está de moda…
domingo, 6 de septiembre de 2009
Oh oh
Un jugo licuado. Granos de arena y de sal mezclados. Las chispas del televisor. Pura masa indistinguible en su individualidad.
Perdido algo de su ser, intercalado. Una lluvia de sensaciones flotando y desperdigándose bajo el calor del sol, el radiante rayo que desfigura nuestros pensamientos, los excreta para perderse.
La cuestión es cómo, hacia dónde dar el primer paso. El detector. El primer paso desde ahorita, el siguiente paso.
Patético intento de obtener resultados óptimos al objetivo, ese objetivo distante de mi hacer, manipulado y frío. Tejo una manta radial, sin un principio consolidado, con un color y con otro; pero, con las mismas manos.
Once y algo pe eme.
¿Para dónde irá tan elegante?, se preguntó Rosa María, un viernes en la noche. La frase tan sonora y literaria, sonó en mi cerebro, luego de haber cruzado la carrera trece, a la altura de la veintiséis; en medio de esta soledad que acompaña a cada uno, en medio de un septimazo frío.
De repente nos encontramos con los ruidos estomacales y con los grandes deseos de satisfacer nuestros vacíos. Yo, por mi parte, todo el día me había sentido con una corrosión en el corazón, sin sentido, con lluvia (helazón[1], palabra sonora). Siempre pensando que habrá algo que me saque de la rutina. A diario pasa algo que no es de este mundo, por algo estos días han trascurrido turísticos, como si yo no fuera de acá.
Y de seguro así es, aunque yo no me haya percatado de eso. Sí, porque de repente trato de ponerme ojos nuevos en Chapinero y me doy cuenta que la realidad es totalmente diferente a la general. Los párpados se me caen.
El pollo Ricardo
Monta bicicleta y la gente nos reímos. Una mujer le dice a otra que le gustaría tomarse una foto con el pollo, ay sí, por fa, tómame una foto con él, con el celu, con el celu. Todos los empleados del almacén se asomaron a ver el show. Mas yo quedé impactada cuando aquel abrió su gran pico y se metió la cabeza de la muchacha. Todos lo aplauden. Yo entro al establecimiento y me tomo una limonada.
Mi mamá me contó que el pollo ese se llamaba Ricardo y que la visitaba a menudo, hasta le dio su número de teléfono, raro porque a ellos les prohíben hablar. Él le da la mano y les iba a decir otra cosa que hacía, pero puede que ya se la estén imaginando.
Chistoso, ver en la nevera su foto y un teléfono, la cocina huele a maní y ahí yo sí me reí, al no recordar la imagen del pollo sobre la bicicleta, algo nuevo de circo, de peluche. Claro que me acuerdo de él porque es una imagen de infancia, de comer muslitos a la broaster. Esta palabra ¿no existe?
El otro día se acercó otro, muy parecido a Ricardo y mi mamá lo vio diferente, le dijo: ¿cierto que usted no es el pollo Ricardo? Él no contestó. Familiares de los tíos animales. Un caballo encorbatado hablando de los perjuicios del trigo en la salud mental de la gente, probable causa de la depresión. El gluten contiene un aminoácido… Cuando iban a decir el nombre del componente, yo cambié el canal. En seguida, a la habitación había entrado el pollo Ricardo, quería que yo le hablara sobre películas, estrellas de cine. Me preguntó si tenía cintas, yo le mostré un par. Él me enseñó su diario, un diario de dibujos, muy bonito. Timbraron, al rato; eran los tíos Gato y Pato con mamá Conejo, a recoger a Ricardo. Yo le regalé un papel amarillo que decía jalea.











