Me he despintado las uñas de los pies, desde hace un mes conservaba el color de las berenjenas en ellas… ¡Ha pasado un mes! Y no he recibido palabras de su parte. Con el color se retiró también su retrato. Es un poco triste.
El dedo gordo del pie derecho está doliéndome, un poquito, es la uña que se quiere encarnar, pero yo no la dejo, debo cortarla para que no me lastime la piel. Espero despertar mañana y que no me moleste.
Creo que me voy a pintar nuevamente las uñas, de rojo o fucsia, a ver qué nuevos rostros me traen, a quién recordaré ahora. Y por más mínimas que sean y sobre todo por más nimio que sea hablar de ellas, pocos saben qué secretos se esconden detrás de una buena pedicura, ¿qué se apropia de los pies? Un extraño magnetismo atraen.
Lo mejor de todo es observar la personalidad que adquiere cada dedo, claro que para ello no hace falta ponerles esmalte ¿lo ha intentado? Me refiero a contemplarlos.
Vaya tarea.


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