lunes, 14 de septiembre de 2009

Entonces aparecen nuevamente cosas que estaban empolvadas, nombres, muchos nombres y así mismo un OJO me mira desde lejos, desde otro punto del espacio… Me pregunta:

¿Dónde están los otros?

¿Dónde los dejé? -hablo para mí misma-.

En el sitio en el cual están ese furor con el que hablamos, y las preguntas de esos nombres sobre mí; en ese éter, donde las sombras se confunden de dueño.

Dejan traspasarse el uno al otro, vacían, vierten su ser en las manos y entregan solo una parte, una mirada, un olor.

La cuestión de la gente y la relación con ésta, el verlos, el sentirse parte de una comunidad, los diferentes… Puntitos afuera de ella, algunos reflejos, espejos; otros: agua y aceite o imanes repelidos.

Mirar la gente, tener a la gente, querer - a - la - gente… Querer, poseer, estar en la gente. A gente… ¡Ah! gente. Agente.

Diferentes entre iguales, algo entre nosotros evidencia nuestra humanidad. En la atmósfera habita lo que tenemos en común, lo que nos une y nos aleja.

Somos iguales y diferentes; no nos da igual si somos distintos. Destacamos nuestras diferencias para que sean iguales y nuestras igualdades diferentes. No somos iguales, no sé qué sientes tu, o qué ve él; cómo piensa o el(la) qué piensa.

Cómo la gente logra funcionar en conjunto. Cómo hacemos para encontrarnos y luego distanciarnos, o para encontrarnos después o simplemente desaparecer.

A diario me cruzo con rostros, diferentes nombres. Los miro y sé que a pesar de conocerlos de reojo, tenemos más cosas en común de lo que puedo pensar. Esto me deja en un punto de quiebre.

Los otros son más interesantes, entretenidos. A los demás les gustan mucho los otros y a mí también. Una complicidad me tranquiliza sé que de cierto modo le pasa lo mismo a los otros (tenemos más cosas en común de lo que puedo pensar).

Veo la gente desde lejos, como en una ventana, caminando, cada uno con sus historias, sus quereres, sus desaires, sus sueños, sus compromisos, su carne, su cuerpo, sus alientos, su ser. ¿Cuánto influyes en la satisfacción de mis deseos, en tanto vitales, en tanto caprichos?

Sé que necesito a los otros y vivo también en función suya, de ellos, ustedes.

1 comentario:

  1. YA NADA QUEDA EN EL FONDO DEL VASO LOS RECUERDOS DE UN SORBO Y LA SONRRISA DEL PASADO, YA NADA QUEDA EN EL FONDO DE MI VASO NI LAS LAGRIMAS COQUETAS NI LOS BESOS NI ABRAZOS
    YA NADA QUEDA EN EL FONDO DE MI VASO ESE SABOR AMARGO DEL LICOR LAS MENTIRAS Y EL BAGASO

    POR EZO BRINDO POR MI ULTIMO TRAGO POR LA ZENZAZION DE EL FINAL Y EL EMBRIAGUE DE MIZ CONDENADOZ.


    ZALUD

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