lunes, 28 de septiembre de 2009

Me, you and everyone we Know.


Miranda July
Fragmento.

Soportes


     Me he despintado las uñas de los pies, desde hace un mes conservaba el color de las berenjenas en ellas… ¡Ha pasado un mes! Y no he recibido palabras de su parte. Con el color se retiró también su retrato. Es un poco triste.
El dedo gordo del pie derecho está doliéndome, un poquito, es la uña que se quiere encarnar, pero yo no la dejo, debo cortarla para que no me lastime la piel. Espero despertar mañana y que no me moleste.
Creo que me voy a pintar nuevamente las uñas, de rojo o fucsia, a ver qué nuevos rostros me traen, a quién recordaré ahora. Y por más mínimas que sean y sobre todo por más nimio que sea hablar de ellas, pocos  saben qué secretos se esconden detrás de una buena pedicura, ¿qué se apropia de los pies? Un extraño magnetismo atraen.
Lo mejor de todo es observar la personalidad que adquiere cada dedo, claro que para ello no hace falta ponerles esmalte ¿lo ha intentado? Me refiero a contemplarlos.
Vaya tarea.

domingo, 20 de septiembre de 2009


Porque algún día me vas a matar. Me matarás, me vais a matar. Preparo un hígado sofreído, en la tarde, antes de ayer, de la partida. Aquí está, agudo, en la punta de la frente y digo como, con k, kómo, bajo la garganta. Te sumo a la luz, reflejada en las paredes y
 te pregunto si podemos intentarlo.
Todavía nos queda la risa.

Mirar la gente,  tener a la gente, querer - a - la - gente…    Querer, poseer,     estar     en la gente.                   A gente…              ¡Ah!             gente.                                              Agente
[No] pienso    en el significado de la palabra,  es el estribillo de la canción:  
“La estela de tu perfume.”Una y otra vez, una y otra vez, vuelve de nuevo, sin ánimos de irse, queriéndose quedar perpetuada en mi memoria L A essssssttteeeeeeelaaaaaaaa. Aaaaaaaa, la huella de su sonoridad, bum,bum,bum,bum, ha llegado para no retirarse nunca más.
Pausa. Tiempo para respirar   (uhhhhh mmmmmm uuuhhhhh mmmmmm) ¡Dame una señal!, aclamé al cielo o al aire hace unos días, mientras esperaba a que se enfriara el puesto en el cual habría de sentarme: tratratra purrrrrrrrruuuuuúnnnnn pasaron tres cuadras y obtuve una respuesta: Meeenttiritas connn ajjj[h]jí, así, de una, sin nada para pasar el bocado mental  tan fuerte, sintiendo todavía la ausencia de la señora que  había acabado  de abandonar el bus. Quizá se habría llamado Stella, eso sí con mucho picante y a quien por cierto tuve que saludar el viernes por reflejo, porque había mucha gente, porque me la encontré de frente y con la buena actitud.
Hay que hacer de cuenta que no ha pasado mayor cosa, que Estela la abuelastra es tan lejana como las brujas de los cuentos de hadas y eso  no me va a molestar pues al final de cuentas estoy en otro lugar, pensando en otros recuerdos que se me han dibujado con fuerza.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Corte y pegue del cuento de Algo.

Ni su ausencia, ni la huella, ni el olor, ni el brillo, no-nada. Es difícil evocarlo, era el mejor de la clase y en la academia nadie lo conoce. Nunca lo han visto. Sin olor alcohol y sin él, sin un rastro suyo.

Era la música recuperándose detrás del ombligo, allí, donde se resume el control de los movimientos; me dolía putamente y es que dentro de mí florecía la sangre, yo no entendía nada, todo me daba vueltas. Me perdí.

Pero no pude amarlo, él era feliz, a él se le iluminaban los dientes y sus ojos reflejaban los avisos de la zona. Fue el día, el mejor porque me disolví de la borrachera que llevaba. Pura ausencia.

Terminé en mi cuarto con poquita felicidad, empijamada debajo de las cobijas. El no poder recordar me emociona. Estoy triste y me gusta, es un analgésico formidable, ya no creo que las canciones me hagan revivir, esta fiebre la tengo muy alta y deseo hablar de otra cosa que no sea yo. En esta ciudad lluevemucho, ahora pienso que quiero volver a hablar de mí, pues estoy dramatizando mi estado de ánimo.

Ya no ando con nadie, quiero estar fresca todas las semanas y me gusta ver llover, me gusta mojarme, a mis amigos no.

¿Lo pudieron haber raptado? En esa altura en la que vivía. ¿Lo extraño? No me importa si está muerto. Por mí que se evapore, tengo cosas distintas en qué pensar.

Yo llegué tarde a nuestra cita.

Entonces aparecen nuevamente cosas que estaban empolvadas, nombres, muchos nombres y así mismo un OJO me mira desde lejos, desde otro punto del espacio… Me pregunta:

¿Dónde están los otros?

¿Dónde los dejé? -hablo para mí misma-.

En el sitio en el cual están ese furor con el que hablamos, y las preguntas de esos nombres sobre mí; en ese éter, donde las sombras se confunden de dueño.

Dejan traspasarse el uno al otro, vacían, vierten su ser en las manos y entregan solo una parte, una mirada, un olor.

La cuestión de la gente y la relación con ésta, el verlos, el sentirse parte de una comunidad, los diferentes… Puntitos afuera de ella, algunos reflejos, espejos; otros: agua y aceite o imanes repelidos.

Mirar la gente, tener a la gente, querer - a - la - gente… Querer, poseer, estar en la gente. A gente… ¡Ah! gente. Agente.

Diferentes entre iguales, algo entre nosotros evidencia nuestra humanidad. En la atmósfera habita lo que tenemos en común, lo que nos une y nos aleja.

Somos iguales y diferentes; no nos da igual si somos distintos. Destacamos nuestras diferencias para que sean iguales y nuestras igualdades diferentes. No somos iguales, no sé qué sientes tu, o qué ve él; cómo piensa o el(la) qué piensa.

Cómo la gente logra funcionar en conjunto. Cómo hacemos para encontrarnos y luego distanciarnos, o para encontrarnos después o simplemente desaparecer.

A diario me cruzo con rostros, diferentes nombres. Los miro y sé que a pesar de conocerlos de reojo, tenemos más cosas en común de lo que puedo pensar. Esto me deja en un punto de quiebre.

Los otros son más interesantes, entretenidos. A los demás les gustan mucho los otros y a mí también. Una complicidad me tranquiliza sé que de cierto modo le pasa lo mismo a los otros (tenemos más cosas en común de lo que puedo pensar).

Veo la gente desde lejos, como en una ventana, caminando, cada uno con sus historias, sus quereres, sus desaires, sus sueños, sus compromisos, su carne, su cuerpo, sus alientos, su ser. ¿Cuánto influyes en la satisfacción de mis deseos, en tanto vitales, en tanto caprichos?

Sé que necesito a los otros y vivo también en función suya, de ellos, ustedes.

---Helado---

Una frase corta, directa.

Se interpone entre nosotros

Tú, ¿me piensas?

¿Qué crees?

Tres son multitud

CREO QUE LAS

MAYÚSCULAS

EXPRESAN MÁS Y SON

NEUTRALES

Pienso en una bobada:

Debería quitar el

CREO QUE

Ella me mira y yo

toda ¡hum!

No demora en empezar a llover

La cláusula de

vencimiento ha expirado

¿CUÁNDO VAS A VENIR?

el amortal

amor de tal

amor al detal

el amortajado

amor tajado

Sé que a veces no puedo expresar bien lo que deseo decir, sobre todo, respecto a ti. Sabes que deseo escribir la historia de las dos Verónicas (una contraseña entre nosotros) y seguramente me preguntes: ¿por qué escribiste un texto sobre ellas? (las Verónicas) Yo te responderé que hubo una vez un chico que me gustaba un día y pues hicimos un cadáver exquisito y él las puso ahí.

Maquinización de la expresión de los afectos. Me incomoda el hecho de que digas cosas o fingidas o parecidas a las malas mentiras. ¿Para qué decir cosas que no sientes? No me eches cuentos.

¿Tengo que entenderte?

(Quiénes son las Verónicas). La. Descubrir la cifra de las Verónicas es perder tiempo, por deducción podríamos decir que pueden ser tú y tu hermana, o tal vez la madre del panadero y su hija; aunque, pueden ser dos completas desconocidas, también. Las Verónicas podrían ser dos Fridas, ahora que México está de moda…

Una, despierta y vacía. No sabe qué le espera. Habla con tranquilidad, no le importa nada. Susurra y más bien piensa poco, es desomplicada, mandona y de carácter fuerte.

La otra se le parece, pero no del todo. Es más azul. Ríe mucho y disfruta las nimiedades. Le. Sufre de constantes migrañas, se la pasa pensando (sabrá ella en qué). Se molesta cuando se le enfrían los pies.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Oh oh Oh oh Oh oh Oh oh Oh oh Oh oh Oh oh Oh oh Oh oh Oh oh Oh oh Oh

Un jugo licuado. Granos de arena y de sal mezclados. Las chispas del televisor. Pura masa indistinguible en su individualidad.

Acaso, ¿Estas distracciones no hacen parte de la construcción? Desde el desorden armar un sistema complejo ordenado.[1] La vista del zancudo esperando la desnudez del cuerpo para alimentarse.

Desconcentración; piruetas, aprender a volar y a arriesgarse en el cielo a caeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeer

Perdido algo de su ser, intercalado. Una lluvia de sensaciones flotando y desperdigándose bajo el calor del sol, el radiante rayo que desfigura nuestros pensamientos, los excreta para perderse.

De hecho me quiero asustar, lanzarme al vacío, por ejemplo en un sssueño que se tropieza uno y salta; no obstante, uno siente la adrenalina y en él se queda por un segundo, en duermevela, antes de conciliar el sueño nuevamente.

La cuestión es cómo, hacia dónde dar el primer paso. El detector. El primer paso desde ahorita, el siguiente paso.

Patético intento de obtener resultados óptimos al objetivo, ese objetivo distante de mi hacer, manipulado y frío. Tejo una manta radial, sin un principio consolidado, con un color y con otro; pero, con las mismas manos.

En este momento odio que se me quede la mente en blanco porque venía embalada, un poco aclarada. Voz interior que se muestra directa y deviene estado de la emoción.



[1] JARA, Miguel. 141. Colección sin Condición. PAG…..

Once y algo pe eme.

¿Para dónde irá tan elegante?, se preguntó Rosa María, un viernes en la noche. La frase tan sonora y literaria, sonó en mi cerebro, luego de haber cruzado la carrera trece, a la altura de la veintiséis; en medio de esta soledad que acompaña a cada uno, en medio de un septimazo frío.

De repente nos encontramos con los ruidos estomacales y con los grandes deseos de satisfacer nuestros vacíos. Yo, por mi parte, todo el día me había sentido con una corrosión en el corazón, sin sentido, con lluvia (helazón[1], palabra sonora). Siempre pensando que habrá algo que me saque de la rutina. A diario pasa algo que no es de este mundo, por algo estos días han trascurrido turísticos, como si yo no fuera de acá.

Y de seguro así es, aunque yo no me haya percatado de eso. Sí, porque de repente trato de ponerme ojos nuevos en Chapinero y me doy cuenta que la realidad es totalmente diferente a la general. Los párpados se me caen.



[1] helador

El pollo Ricardo

Monta bicicleta y la gente nos reímos. Una mujer le dice a otra que le gustaría tomarse una foto con el pollo, ay sí, por fa, tómame una foto con él, con el celu, con el celu. Todos los empleados del almacén se asomaron a ver el show. Mas yo quedé impactada cuando aquel abrió su gran pico y se metió la cabeza de la muchacha. Todos lo aplauden. Yo entro al establecimiento y me tomo una limonada.

Mi mamá me contó que el pollo ese se llamaba Ricardo y que la visitaba a menudo, hasta le dio su número de teléfono, raro porque a ellos les prohíben hablar. Él le da la mano y les iba a decir otra cosa que hacía, pero puede que ya se la estén imaginando.

Chistoso, ver en la nevera su foto y un teléfono, la cocina huele a maní y ahí yo sí me reí, al no recordar la imagen del pollo sobre la bicicleta, algo nuevo de circo, de peluche. Claro que me acuerdo de él porque es una imagen de infancia, de comer muslitos a la broaster. Esta palabra ¿no existe?

El otro día se acercó otro, muy parecido a Ricardo y mi mamá lo vio diferente, le dijo: ¿cierto que usted no es el pollo Ricardo? Él no contestó. Familiares de los tíos animales. Un caballo encorbatado hablando de los perjuicios del trigo en la salud mental de la gente, probable causa de la depresión. El gluten contiene un aminoácido… Cuando iban a decir el nombre del componente, yo cambié el canal. En seguida, a la habitación había entrado el pollo Ricardo, quería que yo le hablara sobre películas, estrellas de cine. Me preguntó si tenía cintas, yo le mostré un par. Él me enseñó su diario, un diario de dibujos, muy bonito. Timbraron, al rato; eran los tíos Gato y Pato con mamá Conejo, a recoger a Ricardo. Yo le regalé un papel amarillo que decía jalea.