domingo, 20 de septiembre de 2009


Mirar la gente,  tener a la gente, querer - a - la - gente…    Querer, poseer,     estar     en la gente.                   A gente…              ¡Ah!             gente.                                              Agente
[No] pienso    en el significado de la palabra,  es el estribillo de la canción:  
“La estela de tu perfume.”Una y otra vez, una y otra vez, vuelve de nuevo, sin ánimos de irse, queriéndose quedar perpetuada en mi memoria L A essssssttteeeeeeelaaaaaaaa. Aaaaaaaa, la huella de su sonoridad, bum,bum,bum,bum, ha llegado para no retirarse nunca más.
Pausa. Tiempo para respirar   (uhhhhh mmmmmm uuuhhhhh mmmmmm) ¡Dame una señal!, aclamé al cielo o al aire hace unos días, mientras esperaba a que se enfriara el puesto en el cual habría de sentarme: tratratra purrrrrrrrruuuuuúnnnnn pasaron tres cuadras y obtuve una respuesta: Meeenttiritas connn ajjj[h]jí, así, de una, sin nada para pasar el bocado mental  tan fuerte, sintiendo todavía la ausencia de la señora que  había acabado  de abandonar el bus. Quizá se habría llamado Stella, eso sí con mucho picante y a quien por cierto tuve que saludar el viernes por reflejo, porque había mucha gente, porque me la encontré de frente y con la buena actitud.
Hay que hacer de cuenta que no ha pasado mayor cosa, que Estela la abuelastra es tan lejana como las brujas de los cuentos de hadas y eso  no me va a molestar pues al final de cuentas estoy en otro lugar, pensando en otros recuerdos que se me han dibujado con fuerza.

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